martes, 30 de julio de 2013

LO QUE ES





Todo los días podemos tener la paz de Dios si dejamos de agitarnos por lo que podría ser, o lo que pudo haber sido, y nos concentramos en lo que es.

de la red

13 comentarios:

Ame dijo...

Disfrutar los instantes en armonía, bello.

Besos linda

Maritza dijo...

Siempre es fascinante este espacio de paz, esperanza, fe y espiritualidad,amiga...

ABRAZO GRANDE!


http://expresiongraficayverbal.blogspot.com/

bixen dijo...

¡Qué razón tienes!
Los que no creen en Dios, pueden cambiar la palabra por: Universo, Conciencia, Interior, Mundo...

MAJECARMU dijo...

Intentaremos centrarnos en el momento presente y vivirlo con paz y con intensidad, amiga...Gracias por recordárnoslo.
Mi felicitación y mi abrazo grande, compañera de letras.
M.Jesús

susana dijo...

Qué gran verdad. Un beso.

Pedro Luis López Pérez (PL.LP) dijo...

La Armonía y el sosiego lo encontramos en el Presente.
Abrazos y besos.

Rafa Hernández dijo...

Es cierto ya que lamentarse vale de poco. Lo hecho hecho está, y ya no lo puedes cambiar. Vive el presente y procurar hacer el bien, y siempre tendrás la conciencia tranquila. A Dios rogando y con el mazo dando.

Besos.

Patty dijo...

Si, mucha razón, sin necesidad de tanto pensar y salir solo adelante mirando al frente y a tu corazón.

Besos preciosa :*

Ambrosía ignota dijo...

a enfocarnos de ahora adelante, i like!

saludos amiga.

luis alvarez dijo...

Es lo ideal, vivir y ocuparse solo de lo que es, pero cuesta, primero hay que lograr plena consciencia de eso y luego hay que tener la fe suficiente para no dejarse intimidar por el miedo...
Lindo texto Marilyn :)
Bendiciones...

Maria Jesus Benitez dijo...

Si todos tuviésemos paz interior no estaríamos pensando en lo que pudo ser o lo que será. Aceptar las cosas, incluso las tragedias que nos asolan, porque lo que tiene que ser será, por más que nos resistamos.

Un abrazo

Hanna Xesco dijo...

Lograr la paz interior y vivir el presente.
Besos

Juglar dijo...

Es el ahora lo único a nuestro alcance, pero qué difícil resulta no mirar al ayer y al mañana, aunque sepamos inútil el esfuerzo!
Un abrazo grande.